4 poemas de Cuadros de Hopper

Portada de Cuadros de Hopper

Portada de Cuadros de Hopper

COSAS QUE REALMENTE IMPORTAN

 

Estamos todos y nada

marcha bien pero aún así seguimos

sin decirnos las cosas que realmente importan.

En la cocina. Mirándonos los unos a los otros,

mirándonos y hablándonos como si nada, diciéndonos

esto y lo otro como si nada. Como si nada.

Se trata de una incapacidad o del miedo a nombrar

aquello que nos asusta. Todo parece irremediable

y nada se arreglará por hablar de ello. El equilibrio

es demasiado precario para andar tentando

a la suerte. Hablamos de los famosos

y de los conocidos. De nuestros familiares

y de nuestras amistades. Bromeamos sobre nuestra

desgracia. De un modo que resulta ofensivo. Pero

no hablamos de nosotros. Ni de nuestros

sentimientos. Estamos aterrados.

 

 

 

ITINERARIO

 

Salgo a la calle y entro en un cine

—los Alphaville— a ver la nueva película

de Nanni Moretti, Abril, única, divertida, estimulante,

y salgo a la calle y recorro toda la Gran Vía,

entre la gente que atesta la Gran Vía, y entro

en la Casa del Libro y compro un libro de poemas

y salgo caminando adelante, como vacío por dentro,

sin conseguir dejar de tomarme demasiado en serio,

toda esa inteligencia de Nanni Moretti todavía ahí presente,

y entro en el café Central a tomar

un descafeinado con unos versos de Manuel Padorno,

(el viento arrastra toda la blancura/ y un beso

cae en la boca del agua) Y luego salgo, y entro

en otro cine —los Ideal— a ver

la primera película de Paul Auster, la sala

abarrotada de lectores de Paul Auster… y veo

la película y salgo a la calle de noche,

tranquilo, de noche

y tranquilo.

 

 

 

VIAJAMOS LEJOS

 

Los cuatro nos fuimos de road movie

por el norte. Kilómetros de carretera juntos

los cuatro hermanos en un coche de alquiler. Ciudades

y pensiones y paisajes sin hablar prácticamente

de todo lo que ya sabemos de sobra. Para qué.

Mi hermana como la dejaron. Mi hermano

como se quedó. Pero estábamos juntos y éramos

fuertes. Jorge conducía. Yo hacía algunas fotos.

Cada uno tenía su papel en todo esto.

Galicia, Portugal, Nosotros. Hasta aquí hemos llegado

y sin embargo seguimos adelante.

La carretera infinita, el mar interminable, el cielo.

Podemos llegar más lejos todavía. Haremos

noche en otro sitio. Ya nunca tendremos

que volver sobre nuestros pasos.

 

 

SALINGER

 

                        The little girl on the plane

                        Who turned her doll’s head around

                        To look at me.

 

Releo Franny y Zooey, el haikú

de Seymour que su hermana encontró

en la habitación de hotel donde se disparó.

La niña pequeña en el avión,

que volvió la cabeza de su muñeca

para que me mirara. Que volvió

la cabeza de su muñeca

para que lo mirara, para que lo mirara.

Siempre incurro en el error

de subrayar las buenas frases

sobre el suicidio. Luego viajo

a esa habitación (el primer cuento

de los Nueve Cuentos de Salinger,

Un día perfecto para el pez plátano)

Recién casado con Muriel,

Seymour en la playa, frente al hotel, jugando

con otra niña —la misma tal vez—

en la arena, charlando

absurdamente, con un lenguaje

y una lógica infantil, brillante, sobre

el presunto pez plátano,

mientras su esposa, al teléfono,

tranquiliza a su propia madre

y le asegura que no corre ningún peligro,

que Seymour está bien,

y aún no ha hecho nada raro.

 

 

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